Estamos en...Primavera.


Soy José Manuel, estudiante y...esop.
________________________________

Canción Favorita:


Anthem, Deep Purple.

<< Archivos


____________________________

Blogs Amigos:


  • ~ StrawBerrY & YoGhurT ~

  • De vida en vida

  • *Dan!ela*

  • El extraño mundo de Felipe-sama

  • Quejas y Dudas Existenciales

  • Bunnylythinking

  • Ettooo...*


  • ____________________________

    Anteriores:


    << Home


    ____________________________

    Favoritos:

    PUC
    Fotolog de mi Zu
    Fotolog de La muerte viva
    Nightmare City
    Nightmare City Catastrophe
    Departamentos Vacíos
    Clan Silvestre
    Rayuela, Julio Cortázar. Del Lado de Allá.
    Bienestar Animal y Producción
    Comunidad HxH
    Powered by Blogger

    ____________________________

    Búsqueda:


    ____________________________

    Archivos Públicos:



    ____________________________ [La Imagen de arriba la robé de aquí.]

    ____________________________
    10.17.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo VI.


    VI.

    Hace mucho tiempo, no sé, unos diez años, fui, contra mi voluntad, a comprar pan para la once. No sé si en ese tiempo intentaba pensar en cada cosa que miraba, pero me acuerdo que estaba preocupado por el colegio, ya se me estaba haciendo insoportable. Era una tarde rojiza, muy hermosa, con una brisa de esas que parece que llevan mensajes de ángeles porque dejan una paz honda en el corazón. Supongo que iba distraído, porque recuerdo que choqué con alguien o me llegó un pelotazo o algo por el estilo. Son imágenes confusas, no es seguro que todo sea cierto. Pero esto es claro: era una tarde brillante y una idea molestosa daba vueltas en mi cabeza.

    "Déme doce panes", digo y nadie me mira. Me quedo en silencio, esperando que atiendan a otras personas. "Señora, quiero doce panes", repito. No me toman en cuenta.
    Alguien dice algo a mis espaldas. No presto atención y vuelvo a hacer mi pedido.
    "¡Tienes que hablar más fuerte!", grita una niña en mi oído. Más que prestar atención a lo que dice, me molesta que me grite tan cerca, y me sorprende que hable tan bien. "Hola", dice. "Hola", respondo y miro a la señora que vende el pan. Después de esperar un largo rato comienzo a irritarme y, abriéndome paso entre las señoras, digo, con fuerzas: "Quiero doce panes y una margarina". Y, como saliendo de no sé dónde, asoma su carita la niña gritona, y dice: "Y un chocolate". "Y un chocolate", repito.

    Eso pasó hace tiempo y nunca lo he olvidado. Y no lo olvidaré nunca.

    - ¿Cómo te llamas?
    - Aida, y tengo siete años.
    - Qué bueno…
    - Y vivo ahí, en la casa verde, donde hay un perro.
    - Yo vivo…
    - Al frente, en la casa negra.
    - La reja es negra, la casa no. ¿Y tu mamá?
    - No está, salió.
    - Ah.
    - También conozco a tu hermano grande, ¿cómo se llama?
    - Manuel.
    - Él me dijo que te siguiera y me dijo tu nombre.
    - Ah.
    - ¿Siempre vas a comprar pan?
    - No.
    - ¿Vas a la escuela?
    - Sí.
    - Yo también, voy en segundo, tengo puros siete.
    - Ah…qué bueno.
    - Nos vemos mañana, ¡chao!

    Eso pasó hace tiempo. Desde ese día empecé a buscar a Aida cuando quería dejar de pensar en las cosas que nos obligan a creer que son importantes. Al principio ella sólo me hablaba, demasiado quizá, me contaba todo, lo de su mamá y su abuela, y sus compañeros y el pololo que tenía que se había meado en la sala, y el nombre de sus muñecas y su perro, y las comidas que le gustaban, y a veces, incluso, me hablaba de cosas triviales. Me acuerdo cuando se enojó con el vecino que tenía bicicleta y lo amenazó con que yo le iba a pegar. También me enseñó muchos juegos. Y me escribió muchas cartas y me regaló muchos dibujos. Yo pensé que todo sei ba a acabar cuando nos cambiamos de casa. Pero allá no encontré ninguna Aida, así que tuve que volver a buscarla para que me hablara. Pero algo raro había en ella y, desde entonces, cada vez que me ve, me abraza.
    La conocí hace tiempo, en esa rica tarde rojiza, cuando una extraña idea molestaba en mi cabeza. Desde ese día, casi todas las tardes, comiendo chocolates, yo me alegraba con sus alegrías y ella escuchaba mis penas, casi siempre penas de amores.

    ¤ Por José Manuel | 2:09 p. m. | (4) comments

    ___________________________________________________________________


    10.10.2006

    AVISO!


    Estoy sin internet, así que no escribiré mucho por algunos días.
    Eso.
    Lo lamento por mis queridos lectores... no está en mis manos el evitarles este dolor. :roll:

    Chau.

    u.u

    ¤ Por José Manuel | 11:09 a. m. | (3) comments

    ___________________________________________________________________


    10.06.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo V.


    V.

    Despierto y Aida está tarareando mi canción favorita. Estoy recostado sobre sus piernas y ella me acaricia la oreja. No sé cómo sabe que eso me gusta tanto. Pienso en lo que estuve pensando la noche anterior cuando me creí pensador y jugué con pensamientos. Me doy cuenta de que tengo mi mano sobre su rodilla desnuda. Me pregunto si le molestará. Y me respondo que poco me importa si le molesta o no. Pienso en las personas que están cerca y en todo lo que están imaginando. "Muchas veces he dormido en los brazos de Aida", les respondo. Miro la ventana y veo luces que pasan y termino pensando que soy yo el que pasa. Las personas siguen con sus ideas extrañas. "Yo también soy un estudiante, no es raro que esté con ella", les grito sin abrir la boca. Cierro los ojos por algunos segundos. Me doy cuenta de lo tarde que es y, quizá por primera vez, me preocupo del tiempo. Y la pregunta cae por una especie de ley de gravedad que hay en las mentes: ¿qué es el tiempo? No sé, no sé. Estoy acariciando la rodilla de Aida. Sin querer, quizá como todo enamorado incipiente, pienso en la mujer de la cafetería y su cabello rojo, en su aire de superioridad y responsabilidad, en esa belleza que da la adultez, esa belleza tan incompleta. "¿Qué hice hoy que no fui a verla?", me pregunto. ¿A qué le regalé mi tiempo? El murmullo de dos señores me distrae de mi profundo soliloquio. "Aida y yo tenemos la misma edad, lo que pasa es que nací cuatro años antes que ella. Además, con uniforme se ve muy niña y yo con barba me veo muy viejo", quisiera gritarles. "Y si le estoy acariciando la rodilla es lo mismo que ella me está haciendo cariño en la oreja: es sólo por aburrimiento, por ocio". De pronto Aida toma mi mano. "Ya estamos cerca", me dice, "tienes que acompañarme hasta mi casa".

    ¤ Por José Manuel | 9:30 p. m. | (4) comments

    ___________________________________________________________________


    Estoy leyendo...


    • Los Hermanos Karamazov.
    • Death Note.
    • Y de vez en cuando releo algún capítulo de Rayuela.


    ¤ Por José Manuel | 9:26 p. m. | (0) comments

    ___________________________________________________________________


    10.05.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo IV.


    IV.

    - Aida, siéntate aquí, ya me aburrí de estar sentado, me duele un poco la espalda.
    - ¡Tú siempre quejándote! Tienes que ser más caballero. Pensé que me dabas el asiento porque te preocupabas por mí.
    - Si no quieres sentarte no importa. Que quede el asiento vacío….

    (Silencio.)

    - Ahora siéntate a mi lado, la gente ya se está bajando…. ¿Ves?, así está mejor. Oye, lo pasé muy bien hoy día contigo. Gracias por invitarme. Fue muy lindo eso de irme a buscar al colegio.

    (Silencio.)

    - A ver si puedo dormir un poco… Despiértame cuando te vayas a bajar, te voy a acompañar hasta tu casa. ¿Por qué siempre me abrazas? Pero no digo que no lo hagas, me gusta mucho que me abraces. No sé lo que piensas. Creo que ya tengo tu olor en la ropa. ¿Te he dicho alguna vez que hueles muy rico? Me acuerdo cuando éramos chicos y corríamos detrás del cabro de la esquina que tenía bicicleta. ¿Por qué lo seguíamos? Éramos chicos. Me acuerdo que corríamos hasta no poder más. ¿Y sabes por qué me gustaba? Porque al final, cuando nos aburríamos y parábamos, tú estabas toda transpirada y yo, por la agitación, respiraba rápido, y tu olor me quedaba en la nariz por hartos días. Éramos chicos. Me acuerdo que yo pensaba que teníamos la misma edad. Yo ya salí de la escuela hace dos años….y tú….
    - Salgo en dos años más.

    (Silencio.)

    - Te quiero contar algo importante. Hace como tres semanas conocí una mujer y creo que estoy enamorado. No sé cómo se llama pero lo voy a averiguar. ¿Sabes qué? Tengo una extraña sensación en no sé dónde…
    (Silencio.)

    - Yo también me acuerdo de cuando corríamos detrás de la bicicleta. Era entretenido… Y después nos íbamos a la plaza. A ti se te notaba como un desánimo…, empezabas a decir leseras y te quedabas dormido… ¡Tú siempre has estado cansado!
    (Silencio.)

    - Hoy creo que te vi…
    - Y no deberías olvidarme y, si alguna vez te desenamoras, deberías escucharme y mirarme a la cara cuando me hablas.
    - Déjame dormir un poco. Las mujeres se ven mucho más lindas con el pelo suelto. Tengo que buscar un trabajo… Nunca más te voy a buscar al colegio ni a ninguna otra parte… Y no me gusta que uses ese jumper, es muy corto… ¿viste cómo te miraba el chofer? Creo que hoy te vi… y ahora veo que todos te miran y que todos me miran cuando me abrazas… ¡Quizá qué cosas se imaginan! Por eso, nunca más te invito a salir… Chao, Aida, tengo mucho sueño…
    - ¿Lo ves? Siempre dices tonteras antes de dormirte. Tú eres mío, ¿sabes?
    (Silencio.)

    - ¿Qué?

    (Silencio.)

    - Que ya me habías hablado de la que trabaja en la cafetería…

    (Silencio.)

    - Avísame cuando lleguemos.

    (Silencio.)
    - Tengo la impresión de que nunca nos escuchamos cuando hablamos.

    ¤ Por José Manuel | 4:22 p. m. | (3) comments

    ___________________________________________________________________


    Phensamientos V.


    ¿Thanto meh metíh hen lah historia queh meh dolióh hy henojó suh muerteh?
    Vharias vheces he choncluído queh lah vhida hes hafuera, phero thodavía noh llevoh hesa hidea ha lah phráctica...

    ¤ Por José Manuel | 4:18 p. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    10.04.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo III.


    III.

    Anoche pensé mucho en muchas cosas. En los estudios, en la posibilidad de buscar un trabajo, en la gloria vacía de estar solo, haciéndome el triste, haciéndome el lobo, en la idea de cambiarme a filosofía, en mi futuro como escritor, en dejar de estar viviendo como allegado en la casa de mi hermano, en la muchacha de la cafetería, en la razón de vivir mi vida. Luego recordé a Sartre y su idea de desesperación, y busqué a Dios en el ruido de la lluvia. Concluí: me gusta lo que estoy estudiando aunque no soy científico, la semana que viene busco algún trabajo, no estoy bien solo, cuando termine esta carrera estudiaré filosofía, no estoy de allegado, sólo estoy acompañando a mi hermano, la muchacha de la cafetería tiene nombre y estudia no sé qué en un instituto, mañana voy al cine.

    ¤ Por José Manuel | 4:10 p. m. | (5) comments

    ___________________________________________________________________


    10.03.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo II.


    II.
    El otro día, como diez minutos antes de que pasara la micro, Aida, que estaba sentada en mis rodillas, se puso de pie, y me dijo: "¿Qué quieres que haga?". "Suéltate el pelo", le respondí. No me hizo caso. No se si se sintió ofendida o si se distrajo en una idea más importante que yo, pero el caso es que se quedó ahí, mirando las estrellas que empezaban a aparecer, o quizá mirando más allá, buscando a Dios, o tal vez aún más allá, buscando en su alma. Yo me puse a contar la plata y después a contar los autos rojos que pasaban, y después los blancos, y los verdes, y después las motos… De repente me vino un pensamiento importante y seguí intentando comprender la idea de existencia de Jaspers, sobre todo lo de la incondicionalidad. Me aburrí de eso y me acerqué a Aida. Se me ocurrió abrazarla para robarle ese calor tan rico que tiene, pero lo que hice fue desatarle la trenza y dejarle el pelo suelto. Mientras la contemplaba e intentaba peinarla, me dijo: "Hay poca gente". "Es que es tarde y, además, las mujeres se ven mucho más lindas con el pelo suelto", le respondí. No sé si también sintió frío o si se sintió alagada, el caso es que me abrazó con fuerzas y murmuró algo ininteligible. Recordé las reflexiones de la noche anterior y alejé a Aida bruscamente. Puse mis manos en sus hombros y, sin mirarla a los ojos, le pregunté casi gritando: "¿Por qué estamos aquí?". "Tú me fuiste a buscar…fuimos al cine…", respondió un poco confundida. Entonces llegó la micro. Tomé la mano de Aida y dije: "Tú eres mía, ¿sabes?". "¿Qué?", preguntó. "Yo pago", respondí. Con las monedas en una mano y con Aida en la otra subí a la micro. "Dos adultos", dije al chofer. Cuando todos se sentaron, en el fondo del vehículo, cerca de la puerta, vi un asiento desocupado. "¡Qué bueno!, estoy muy cansado".

    ¤ Por José Manuel | 8:50 a. m. | (3) comments

    ___________________________________________________________________


    10.02.2006

    Micro II.


    Hoy subió un tipo a la micro y entregó poemas.
    Éste llegó a mis manos:

    [Lo escribiré tal cual]

    LA SOLEDAD.
    HOY TE VI Y FUE COMO SI NADA
    MIRARTE Y NO SENTIRTE Y
    SENTIR ESE DOLOR, Y SABER
    QUE AHORA DESGARRA MI CORAZON
    QUISIERA BESARTE O TALVEZ
    PODER SER LA BRISA PARA SOLO
    ROSAR TUS LABIOS Y RECORRER
    TÚ CUERPO LIBRE Y SIN
    INPEDIMENTO Y CUANDO LLEGUE
    LA NOCHE SER TÚ ALMOHADA
    Y COBIJARTE EN MIS BRAZOS;
    SENTIR TÚ ALIENTO
    TIBIO Y CON DECEO
    Y DE TI NO SEPARARME JAMAS...
    RAV
    Por el borde de la hoja hay "dibujado" (más bien rayado) un marco. En la esquina superior derecha un corazón con un punto al centro (¿?), y en la izquierda una flor (estas típicas inflorescencias que uno cree que son una sola flor) con seis pétalos (o sea, seis flores hembra, según recuerdo).
    El título está "subrayado" con trece puntos.
    La hoja mal cortada, aunque con tijeras.
    Aunque es una fotocopia se pueden ver las líneas trazadas que sirven como reglón.
    Eso.
    Quise dedicar esta entrada a RAV, un joven que, según nos explicó a los pasajeros, juntaba plata para terminar sus estudios universitarios.
    Le dí los no sé cuántos pesos que me quedaban en el bolsillo...
    Dejando de lado la falta de ortografía y las tildes ausentes y las de más, [:roll:] el poema está tierno, aunque no logró salir de lo típico [mira quién habla xD] y no es el estilo de poesía que me gusta.
    Hatentamente, Hel Hanalista.

    ¤ Por José Manuel | 3:36 p. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    Metro III.


    Hoy establecí un diálogo con algunos desconocidos mientras viajaba, los auxilié y me sentí muy bien por eso.
    De ida:
    -¿Éste va a Puente Alto?
    -Sí.
    De vuelta:
    -¿A La Cisterna?
    -Sí.
    -¿Llega a Gran Avenida?
    -Sí.
    Guau! Qué día más comunicativo. =)

    ¤ Por José Manuel | 3:25 p. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    10.01.2006

    Los Parásitos y La Micro. Capítulo I.


    I.

    Estamos esperando micro. El cielo está rojo, se nota que de tanto llorar ya le sangran los ojos. Anoche llovió mucho y hoy el sol molestó desde temprano. ¡Si el cielo cambia, cómo no hemos de cambiar nosotros! El calor y el brillo no me dejaron tranquilo y ahora, como si nada, de van, escondiéndose entre las nubes y entre las gentes, pintando el cielo de rojo; está anocheciendo… ¡Si el sol se va, cómo no hemos de irnos nosotros! Por eso, y con esta extraña sensación en no sé dónde, estamos esperando micro.
    Aida me pregunta algo que no entiendo y se me ocurre darle un beso, porque está aquí, muy cerca, abrazándome. Se me ocurre pero sólo pongo mi mejilla en su mejilla y murmuro: "estoy cansado". Y es verdad. Luego, un silencio. Aida toma mi mano. Pienso en los árboles y en la idea que tengo de hacerles entender que si no dieran frutos estarían creciendo para siempre. Y entiendo pronto que si me lo preguntaran no sabría decir qué es crecer ni qué significa para siempre. Suelto la mano de Aida porque ya tengo sudor entre los dedos. Veo, casi sin querer, una especie de tristeza en su rostro y murmuro para mí mismo: "debe ser porque no pasa la micro". La verdad es que a mí también me ponen triste estas cosas: el cielo, el suelo después de una noche de lluvia, las flores de los árboles, las manos sudadas, las micros que no pasan cuando uno las necesita, estar lejos de la persona que uno quiere…
    Por fin, pues ya no aguanto el cansancio, me dejo caer en el asiento vacío que deja una señora feliz que se sube a su micro. Por tres segundos cierro los ojos y al abrirlos me doy cuenta de que ya es de noche y que los focos están prendidos. A la vez recuerdo que Aida está aquí, conmigo, y con un gesto intento decirle que me pase la mochila, pero no me entiende y se sienta en mis rodillas y me abraza. Me dice algo, pero una moto que pasa no me deja escucharla. Sólo le respondo con un silencio y le regalo una sonrisa. En fin, no sé dónde poner las manos, así que paso mi brazo por su cintura y, para estar más cómodo, le digo que se apegue más a mi cuerpo, y ella lo hace, acurrucándose contra mi pecho. Tomo su mano y cierro los ojos por algunos segundos. Me doy cuenta de que al estar de pie sentía frío.
    Estamos aquí, abrazados, esperando micro. Me hace reaccionar un movimiento que hace Aida para acomodarse el jumper que se parece al de Sailor Moon. A la vez recuerdo que es Aida la que me está regalando su calor y no la que está en mis pensamientos. Miro los árboles y las flores, que nacen con el único propósito de morir. Aida rápidamente vuelve a tomar mi mano. Cada vez que puede se me acerca y eso a veces me irrita, pero ahora no. O quizá nunca me ha irritado realmente. Por fin, comienzo a pensar en Aida y la miro; está con los ojos cerrados. Pienso en el momento en que la vi salir de la escuela y en cómo me sorprendí al verla así, como está ahora, con su blusa y su corbata, con el pelo amarrado en una trenza, con su vestido de marinera de la luna, con sus calcetitas blancas y sus zapatos perfectamente lustrados. La miro y recuerdo lo que hoy hicimos juntos, y la sensación que tengo de que algo quiere decirme y no la he escuchado. La miro, simplemente la miro. La miro y me doy cuenta de que tiene unas piernas muy lindas, y comprendo cuando en los libros se habla de los muslos firmes. Continúo mirándola y me encuentro con sus brillantes ojos. Pocas veces la miro a los ojos. Pestañeo y en un segundo pienso en muchas cosas, en la película que vimos en el cine, todas las veces que hemos paseado, y se me ocurre invitarla a la playa. No sé qué decirle a esos ojos tan brillantes, así que le pregunto murmurando, acercándome a su oído: "¿cuándo sales de la escuela?". Ahora ella me habla al oído, y dice, no sé si queriendo burlarse: "en dos años más, falta poco". Levemente me irrito, más que por su respuesta por el cosquilleo que siento en la oreja. Se me ocurre darle un beso. Pero sólo se me ocurre y, apoyando mi nariz en su pelo, respiro profundamente y cierro los ojos, mientras me deshago de un montón de ideas y borro de mí los ojos brillantes de Aida. No debo mirarla a los ojos. No debo ser infiel.

    ¤ Por José Manuel | 10:37 p. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    Los Parásitos y La Micro. Prólogo.


    Este es un cuento que escribí hace un tiempo, no sé cuánto.
    No es la gran obra literaria ni nada [no, no me estoy poniendo el parche antes de la herida :P].
    Sólo una aclaración: es un hecho ficticio que no tiene nada que ver con mi realidad actual.
    Sólo eso. Espero que el que la lea, se entretenga, y si no, que haga como que nunca leyó.
    Consta de catorce capítulos, que para llamar un poco la atención del lector no postearé de corrido. Sólo si hay interés concluiré la historia.
    ^^


    El Autor [o sea, yo].

    ¤ Por José Manuel | 9:53 p. m. | (0) comments

    ___________________________________________________________________


    Phensamientos IV.


    Quiénh meh vhiera y quiénh meh veh...
    Haquí, fhrente hal PC hesperando queh she choneste...
    Haunque, phor hotro ladoh, noh hes halgo muyh hextraño...

    Hadiós.

    ¤ Por José Manuel | 8:42 p. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    Phensamientos III.


    Rhealmente hincreíble...
    Shon lash thres deh lah mañanah hy thodavía hay phersonas hen hel messengerh...
    Quizáh meh hapresuro hy juzgoh malh, hy hes shólo queh hel PC she lesh quedóh hencendido.
    Haunque, phor hotro ladoh, ¿quéh thiene deh maloh?
    Yoh thambién hestoy dhespierto ha hesta hora.
    Hadiós.

    ¤ Por José Manuel | 3:34 a. m. | (1) comments

    ___________________________________________________________________


    Hojas Pisoteadas V 2.1


    Dudas, Sugerencias y Reclamos: jmvilleg@puc.cl